La ira como una oportunidad para ser un mejor padre

Milton Erickson describe el manejo de los berrinches en la tribu sioux:

 “Cuando un niño sioux tenía un ataque de rabia, se le fajaba hasta el cuello y se le depositaba en la cuna de ma­dera. No podía expresar su rabia mediante los habituales movimientos violentos de los miembros. No quiero dar a entender que ese tipo de cuna o el fajamiento ajustado constituyan restricciones crueles. Por el contrario, al principio son, sin duda, elementos firmes y cómodos, que hacen sentir al niño como en el vientre, sirven para envolverlo y mecerlo y facilitan su transporte mientras la madre trabaja.”

  A los niños se les lleva a espacio de confusión e incomprensión cuando el coraje es permitido a los adultos particularmente los padres, lo viven como una injusticia ya que no es permitido a los niños, esto provoca una reacción en cadena, debido a la acumulación de enojo reprimido y sensación de imposición que se va a cumulando en el transcurrir de los años, convirtiéndolo en odio.

 Algunos de los síntomas que pueden llegar a manifestarse, son: Falta de control del esfínter, dañarse a sí mismos con jalarse los pelos, mutismo selectivo (retracción, aislamiento), derivadas de una guerra interna, ya que las personas que les ama, y de las que dependen tanto, son al mismo tiempo odiadas.

 En los grupos sociales marginados de nuestra gran ciudad de México, el nivel de agresión reprimida en los niños es muy grande debido a la ignorancia de los padres y al nivel de maltrato con que viven. Esos niños, así como muchos otros de niveles sociales superiores, no tienen permiso de decir a sus padres: “Me enoja mucho que me regañes frente a mis amigos; que me castigues cuando mi hermano tuvo la culpa; me da mucho miedo que me pegues”. Los padres sienten esto como falta de respeto o educación y pueden reaccionar con más agresión. La solución se encuentra en una comprensión amorosa, en la que los padres sean congruentes y se permitan manifestar su enojo y a la vez la reconciliación, para ser  un buen ejemplo, manejando su ira sin groserías, golpes.

 Ejemplo: Después de un día muy estresante en la oficina y al llegar a casa en una actitud extremadamente irritable y tomando como  el pretexto, la cena no esta lista o porque los niños hacen mucho escándalo, para descargar toda la frustración sobre ellos, si esta reacción es inevitable, no hay mejor manera de amar de un padre, que reconocer ante su esposa e hijos que se dejo llevar por una acumulación de estrés que lo llevo a un punto fuera de control y decir, “lo siento”, nunca pedir perdón ya que los padres por su jerarquía pierden su dignidad si piden perdón a los hijos , sin embargo pueden asumir su responsabilidad y reconocer sus debilidades, esto les dará grandeza y respeto ante su familia al tener el valor de reconocer sus limitantes humanas y será maravilloso para los niños como modelo a seguir, aprenderán que el enojo puede ser permitido siempre y cuando se reconoce  la responsabilidad y se tenga la humildad de disculparse.

 También es conveniente que los padres busquen lugares apartados para gritar, patalearas, golpear almohadas liberando la rabia y así el enojo es expulsado,   en el momento y lugar adecuados, haciéndole saber a sus hijos que pueden manifestar su enojo, sin agredir, con respeto, expresando su enojo y permitiendo que el niño pueda expresarlo, sin ser castigado, violentado, proporcionándole a los niños desde su edad temprana espacios para que puedan sacar su ira, en lugares seguros, rodeados de  cojines.

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