Como evitar la repetición de las atrocidades de la historia humana.

El Dalai Lama se ha expresado muchas veces en relación con sus sentimientos sobre el holocausto chino de los años 50 en el Tíbet. Ellos asesinaron a una sexta parte de la población, quemaron 6 mil monasterios y torturaron a muchos de los monjes y monjas, La violación y la rapiña de los chinos se extendía a la tierra. Las maravillosas mesetas tibetanas ahora son basureros nucleares, y las grandes manadas de animales silvestres están extintas. Siempre es conmovedor cuando el Dalí Lama responde con compasión hacia la ignorancia y el dolor de los chinos, quienes están vinculados como cualquier otro ser humano a su historia familiar y cultural que los empuja e cometer las mayores de las atrocidades, así como  grandes  obras de arte, en el teatro, la artesanía, la música, la pintura. En su compasión el Dalí Lama práctica una forma de meditación a beneficio de ellos, llamada tonglen, aceptando su dolor, su amor ciego que los orienta a repetir como un síndrome su historia de sometimiento, victimas y perpetradores.

Bert Hellinger el padre de las Constelaciones Familiares tiene infinidad de reflexiones y comprensiones profundas  a los eventos trágicos y aparentemente deshumanizados, actos de la raza humana  que se sumergen en imagines desgarradoras de perpetración genocidicia, de la barbarie más culposa, invitándonos a encontrar una comprensión más allá de todo juicio moral y humano para encontrar la reconciliación y así evitar la violencia constante inacabable que provoca la venganza.

 “Cuando una persona se indigna por algo grave parece estar a favor de algo bueno y en contra de lo malo, a favor de la justicia y en contra de la injusticia. Se coloca entre los perpetradores y las víctimas para impedir otros hechos graves. Sin embargo también podrían colocarse entre ellos con amor, y seguramente sería mejor. Asi pues ¿Que busca el indignado? ¿Qué hace realmente?

El indignado se comporta como si fuera una víctima, sin serlo. Se cree con el derecho de exigir la compensación o el castigo hacia los perpetradores como si el mismo hubiera sufrido la injusticia. Procede cual defensor de las víctimas, como si ellas le hubieran otorgado la facultad de representarlas, y luego las deja atrás sin derechos”

Bert Hellinger

La indignación que nos provoca los eventos trágicos , nos lleva a la arrogancia de ponernos por encima de dios, como si tuviéramos el poder de castigar, como si con ello las víctimas encontrarán la paz en el reino de los muertos, como si  fuéramos perfectos y en nosotros no existieran vestigios criminales, en donde los eventos no resueltos de generaciones anteriores se repiten en un continuo para hacernos mirar que solo la reconciliación del pasado con el presente, la reconciliación entre víctimas y victimarios,   nos permite liberarnos de la repeticiones trágicas.  La filosofía de Bert Hellinger nos conduce a al origen de los holocaustos a su causa verdadera y nos hace consientes  de que somos cómplices de todas la atrocidades cuando nuestros pensamientos, nuestro juicio y nuestra arrogancia al juzgar a otros  como disminuidos, pobres desvalidos, malos, mediocres, menores, por ser diferentes, poniéndonos en un lugar  que aparentemente es superior en donde el ego dicta una falacia.

Reconciliémonos con la vida, con los que creemos nuestros enemigos, con la pareja anterior, con nosotros mismos, no juzguemos, seamos humildes, amemos, invoquemos felicidad, honremos a nuestros padres y pondremos nuestro grano de arena para el alto a lo terrible.

Meditemos y constelemos.

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