¿Deseas tener una mejor educación para tus hijos?

Te comparto la herramienta necesaria  para lograrlo.

LA SISTÉMICA     

Hay una gran variedad de definiciones de lo que es un sistema y he elegido al Humberto Maturana, científico chileno, quien brindó un respuesta muy completa. El distingue las unidades simples de las unidades complejas. “Por ejemplo: un automóvil, que vemos como un vehículo con propulsión propia, es una unidad simple. Pero lo percibimos como una unidad compleja en cuanto lo desarmamos, cuando especificamos sus componentes y su interrelación. Entonces el automóvil aparece como un vehículo compuesto de carrocería, motor ruedas, etc., y esta composición determina sus cualidades como un todo: aceleración, agilidad, etc.

De acuerdo con lo anterior, podemos suponer que el sistema escolar se compone, por ejemplo del edificio de la escuela, el rector, los docentes, los alumnos, los padres, las autoridades educativas, la sociedad.  Y que la interacción de todos estos distintos sistemas, están en un constante cambio, entonces esto nos obliga a renunciar a los conceptos conocidos como estabilidad, orden y control. Esto significa que permanentemente estamos recreando los sistemas, en este caso: la escuela, la familia en entorno, en el cual son reconocidos, validados o rechazados los sistemas de valores.

El proceso que denominamos educación, o aprendizaje, se produce cuando los educadores y los docentes alteran en el equilibrio del “sistema niño, adolescente y adulto”, Por cierto que ninguna norma educativa (o de enseñanza), por más sofisticada que sea, podrá prever los efectos de la “alteración” tendrá sobre el niño, si se adecuará al proceso interno que está desarrollando en ese momento, si podrá ser aceptado o si, en cambio, generará miedos y hará que el niño rechace la “alteración”.

Es entonces que el pensamiento sistémico deberá estar presente para apoyar el proceso de aprendizaje tan complejo, teniendo en cuenta el nexo entre niños y docentes con sus familias originales o bien con las ideas y las reglas de este sistema. Ser parte del sistema “escuela” implica que la escuela sea también parte de todo el sistema de familia relacionados con ella o, en sentido figurado, que las familias originarias de todos los alumnos representen subsistemas de una escuela.

De este modo las familias actúan sobre la escuela y la escuela sobre las familias, aquí solo estoy mencionando los componentes de ese sistema. Por eso no podemos diferenciar por completo dónde termina el sistema de familia y dónde comienza el sistema de escuela. Según nuestra concepción tradicional, que nos dejó en la creencia de poder percibir el mundo tal cual es, considerábamos a la familia y la escuela como dos unidades claramente delimitadas, cada una con reglas, necesidades y misiones propias. Hoy sabemos que ningún sistema puede delimitarse totalmente respecto del otro, como tampoco la escuela de la televisión o de los factores de la actual cultura juvenil.

La Pedagogía Sistémica con el enfoque de Bert Hellin­ger (Fue misionero jesuita, actualmente pedagogo, filosofo, padre de las constelaciones familiares, las cuales a desarrollado en un avance sin precedentes más allá de la psicoterapia creando una nueva ciencia de las relaciones humanas La Hellinger Sciencia) mira hacia el grupo de origen del niño (su familia), a su contexto, a la formación primera y fundamental,  es decir a su experiencia previa que adquiere desde su nacimiento, su entorno, su historia familiar  y cómo influye ésta vivencia profunda  en el proceso de enseñanza-aprendizaje para darle   sentido significativo a la vida y a lo nuevo de ella.

Así, el docente  cuyas funciones están orientadas a transmitir al estudiante los contenidos del curriculares, más que como un conjunto de conocimien­tos, como un patrimonio en el que también reconoce el sistema familiar del alumno como parte primordial de su proceso formativo que también le per­mite reconocer que no es un individuo aislado, el estudiante pertenece tanto al grupo de la escuela como a su grupo familiar.

Por ejemplo, cuando un niño proviene de una familia interracial, el conocimiento sobre la cultura de su padre y de su madre le da acceso a una comprensión más pro­funda de sus raíces, tradiciones y cultura. Asimismo, le permite ocupar su lugar de una forma clara y con mayo­res oportunidades para tener un desarrollo armónico y en concordancia con sus compañeros con quienes convive cotidianamente. Cuando el docente reconoce el los orígenes del niño y los propios, también en­seña  el respeto por las diferencias en culturas y formas de ser de tal suerte que  genera un clima educacional amigable. Este nuevo paradigma de la enseñanza es producto de una transmisión eviden­te que forma parte de las experiencias de aprendizaje en el aula y el modelo educativo de las comunidades esco­lares que han ido adoptando a la Pedagogía Sistémica

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