la cultura de pertenecía en el éxito empresarial

El sistema Empresa exige que ciertas prioridades y órdenes de precedencia deban ser observadas con la finalidad de que este pueda funcionar de manera óptima, eficaz para lograr los objetivos para lo que fue creada. Esto incluye la antigüedad, especialización, calificación, jerarquía funcional, etc. Es importante indicar que estos Principios Sistémicos no son “leyes” ni “reglas” ya que los sistemas pueden seguir funcionando aún ignorando estos principios (son como principios de ingeniería: la máquina funciona, pero si no seguimos las instrucciones de puesta en marcha, podríamos poner en riesgo su funcionamiento).

Esos principios o leyes provienen de un enfoque sistémico.

Teniendo conciencia de que no somos individuos aislados, mantenemos una interconexión constante con otras personas y sistema o subsistemas.

El enfoque sistémico nos obliga a dar un paso atrás y acoger la totalidad. Cuando uno empieza a pensar sistémicamente deja atrás preguntas del tipo, « ¿quién tiene la culpa?» o « ¿quién empezó?», porque se da cuenta de que la causalidad en los sistemas no es lineal sino circular. Si alguien dice: «Es que yo tengo que hacerlo todo»; el otro o los otros le pueden responder: «Porque no sabes delegar»; ¿Por qué tanto estrés? ¿Por qué tantas incapacidades?, ¿Cómo solucionar? Entonces uno aprende a dejar a un lado la búsqueda del culpable y, más bien, se pregunta « ¿qué está pasando aquí?», y empieza a ver el conjunto en términos de globalidad, esquemas, dinámicas que se repiten. Y poco a poco se desarrolla esa visión, parecida a la del «ojo mágico»: en medio de una realidad plana donde no parece descubriese nada, se empieza a entrever una imagen, en tres dimensiones…

La cultura de la empresa:

Cada sistema desarrolla su propio patrón de comportamiento y rutina (cómo se hacen las cosas por aquí) y esto es lo que se denomina la cultura de la organización. Las personas nuevas, que entran en el sistema, toman conciencia de ello de una forma inconsciente y siempre hay miembros del grupo que les recuerdan ese comportamiento confiando que se ha seguido y adoptado. Por ejemplo, supongamos que el horario normal de trabajo de una empresa es de 9:30 h. a 18:00 h. Pero si todos los empleados se acostumbran a salir a las 19:00 h., aquellos que se marchen a su hora, podrán ser tildados de empleados “parte-time” y dejados “de lado”. Es aquí donde se manifiesta el derecho a pertenecer, los empleados para poder ganarse su derecho deberán de cumplir con las políticas y la cultura de la empresa aún si tienen que traicionar los mitos y creencias de su sistema familiar y es ahí en donde se inician los procesos de estrés y de enfermedad laboral.

Derecho a la pertenencia.

En una organización o familia sana, todos sus miembros son y se sienten reconocidos por lo que son. Y esto atañe no solo a los miembros actuales de la organi¬zación sino a todos aquellos que han contribuido con su esfuerzo o han tenido una significación espe¬cial para el crecimiento o supervivencia de la misma. En este sentido, los fundadores y cualquiera de los que tuvieron una relevancia en la historia de la empresa han de ser tenidos en cuenta. Y no solo personas: a veces valores esenciales que han quedado olvidados representan un elemento importante al que hay que dar su verdadero valor y reconocimiento de lo contrario se tendrá un efecto contundente en el clima laboral y por ende en los resultados económicos de la empresa.

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